viernes, 16 de febrero de 2018

SI TU HIJO COME ALIMENTOS TRITURADOS MÁS ALLÁ DE LA EDAD ADECUADA ¿QUÉ PUEDE OCURRIR?

Muchos de los padres no suelen relacionar la alimentación de sus hijos con el lenguaje, pero gracias a la succión, masticación, y deglución que realizamos las personas desde que nacemos, nos ayudan a que aparezca el lenguaje.

Las familias al comienzo de realizar una alimentación complementaria para sus hijos, empiezan utilizando purés y papillas, pero también es aconsejable ofrecer al bebé alimentos sólidos adecuados para su edad.

Una de las razones por las que no conviene prolongar la alimentación infantil a base de papillas es que la masticación es importante para el buen desarrollo del lenguaje. Una alimentación variada, con diferentes texturas, durezas, sabores, etc. ayudan a los niños  a la producción del habla.

El uso de alimentos triturados más allá de la edad adecuada y que los niños tengan una alimentación blanda exige poca actividad de la musculatura implicada en la deglución, provocando una inmadurez de los órganos implicados y potenciando así el estancamiento en la etapa de deglución infantil  y el lenguaje del niño puede llegar a aparecer más tarde o a producirse de manera incorrecta.

Esto es así porque al masticar ponemos en marcha múltiples movimientos implicados en la articulación de los sonidos del lenguaje. Y es que, aunque no somos conscientes de ello, al hablar ponemos en funcionamiento muchos músculos de la cara, en especial la boca, lengua y músculos de la mandíbula, que son los que se utilizarán más adelante cuando comiencen a hablar. La lengua, los labios, el velo del paladar… se mueve de múltiples maneras para poder emitir los distintos sonidos del lenguaje, y lo hacen de manera rápida y coordinada, formando múltiples combinaciones.

Si un niño “practica y trabaja” los movimientos orales al masticar, esos músculos ganan movilidad, fuerza, coordinación… por lo tanto repercutirá positivamente en la articulación de las palabras.

Puede que en algunos casos nos encontremos con algún problema para que la articulación fonética no evolucione con normalidad, que en tal caso habría que acudir al logopeda, pero lo habitual es que el proceso sea gradual y completo, adquirido de forma natural, con los estímulos necesarios. Entre ellos, la masticación.


La precisión y la fuerza con que hablamos también dependen en cierto modo de la “práctica” y la destreza con que, desde pequeños, los niños empiezan a decir sus primeras sílabas, sus primeras palabras. Como decimos, la masticación ayuda a que este complejo proceso sea posible.

Muchos niños se muestran intolerantes a ciertas texturas o sabores, e incluso se muestran poco interesados en los alimentos. Prefieren alimentos fáciles de digerir o líquidos como la leche. No es porque no sean capaces o se sientan molestos, sino porque muchas veces no tienen la fuerza necesaria en la boca para masticar, succionar o triturar. Para ello es necesario ser constantes y comprensivos. Poco a poco van mejorando.

La boca ha de estar preparada y la masticación es una aliada del buen desarrollo del lenguaje. Por eso, si tu hijo aún no ha dejado las papillas, tal vez sea un buen momento para empezar a explorar los sólidos.

Cuando tu hijo ya pueda comer solo y sepa masticar, desde casa se puede trabajar el proceso de la siguiente manera:
  • El niño debe probar alimentos con diferentes  texturas.
  • Probar alimentos de sabores intensos y con diferentes temperaturas.
  • Dale comidas para triturar con los dientes mientras ejercitan la boca.
  • Comida crujiente que hagan trabajar sus músculos como frutas como manzanas, galletas, vegetales crudos como zanahorias, cereales o patatas.
  • Son también buenas opciones las gomitas. Puedes conseguirlas en versiones sin azúcar, y asegúrate que no peguen en los dientes o el paladar.
  • Diariamente juega con tus hijos haciendo cosas como soplar burbujas, instrumentos de vientos y globos de todos los tamaños.
  • Ofrece al niño la alimentación adecuada a su edad, con oportunidades para ejercitar la musculatura masticatoria.

La actividad más natural para ejercitar los músculos es la alimentación, y es una parte natural de la vida de todos.





Loreto Delgado Boa
Logopeda
CIVET


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